El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenó al ejército y a los servicios de seguridad derrocar al régimen iraní, mientras crecen los preparativos de Estados Unidos e Israel para posibles nuevos ataques militares.
La directiva militar de Benjamín Netanyahu frente a Irán
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó que derrocar al gobierno de Teherán constituye el objetivo principal de su país, en declaraciones realizadas durante una ceremonia de graduación de oficiales de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Según el mandatario, el líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, ha decidido seguir los pasos de su padre al intentar desarrollar nuevamente bombas letales, lo que representa una amenaza existencial para Israel.
Y por lo tanto, sólo hay una manera de eliminar esta amenaza de una vez por todas: derrocar al régimen en Irán. Y esa es mi directiva a las FDI, al Mossad y a las ramas de seguridad.
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, vía The Washington Post
La postura del líder israelí coincide con un momento de alta tensión política y militar en la región. Las declaraciones públicas se producen en la antesala de las elecciones parlamentarias en Israel convocadas para el 27 de octubre de 2026, un proceso electoral que se desarrolla bajo la sombra del conflicto desatado tras los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023, los cuales dejaron 1.200 personas muertas y 251 rehenes llevados a la Franja de Gaza según datos recopilados por JNS.
Preparativos militares y la postura de Estados Unidos frente a las elecciones
Fuentes familiarizadas con la planificación de la guerra confirmaron a NPR que Estados Unidos e Israel están preparando planes para un posible ataque en noviembre, una vez que concluyan los comicios legislativos en suelo estadounidense. El presidente Donald Trump ha manifestado públicamente que Washington no emprenderá ataques antes de las elecciones legislativas, añadiendo además, según reportó The Washington Post a través de la portavoz de la Casa Blanca Anna Kelly, que el bloqueo estadounidense sobre los puertos y envíos de petróleo iraníes se mantendrá en plena vigencia con barriles fluyendo en cifras récord a través del estrecho de Ormuz.

A pesar de la estrecha coordinación entre ambos aliados, analistas y funcionarios recuerdan las complejidades estratégicas de una campaña de cambio de régimen. Expertos consultados por medios internacionales apuntan que, si bien la superioridad aérea y el poderío tecnológico estadounidense e israelí pueden infligir daños considerables, derrocar a un gobierno atrincherado requiere capacidades terrestres y una estrategia a largo plazo que Washington hasta el momento se muestra reacio a asumir por temor a bajas militares. En este sentido, un informe de The New York Times detalla que la operación conjunta bajo consideración baraja el uso de la bomba masiva de orden anular GBU-43/B, conocida popularmente como la «madre de todas las bombas», frente al complejo nuclear subterráneo de Pickaxe Mountain.
La respuesta de Teherán y las advertencias sobre la infraestructura regional
Por su parte, las autoridades iraníes han manifestado estar preparadas tanto para la vía diplomática como para una confrontación militar abierta.

En el plano diplomático, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró a medios estatales que su país se encuentra tan preparado para la diplomacia como para la guerra. Cualquier escenario es concebible, incluyendo la posibilidad de un ataque por parte de EE.
UU. e Israel, afirmó Araghchi.
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